domingo, 7 de junio de 2009

La “infidelidad” sacerdotal

Todos estamos sobradamente informados de los numerosos sacerdotes, y aun obispos, que en nuestro tiempo han ido abandonando su sacerdocio, incluso con grave escándalo de delitos pederastas o de sorpresivos enamoramientos. No faltan, por ello, quienes, dentro o fuera del sacerdocio, consideran hoy inoportuno, sin sentido y fuera de época el celibato sacerdotal y claman por su abolición. La nobleza del celibato, sin embargo, ha quedado patente en la dedicación abnegada a los demás de multitud, no sólo de sacerdotes (ya desde el siglo III), sino de religiosos y religiosas del pasado y del presente, que han encontrado en ella su mayor felicidad y realización personal.
Hoy hace daño la pérdida del sentido de las proporciones, debida particularmente a los medios de comunicación. Por ellos, si un sacerdote da un escándalo, la noticia llega de inmediato a todos los rincones de la tierra; pero si mil sacerdotes viven con dignidad su vocación y misión, sólo se enteran los cercanos. La Iglesia cuenta actualmente con 412.160 sacerdotes y obispos (Estadísticas 2006). Basta que un 2% (4.100) degraden la fidelidad a su vocación y misión, para que la labor digna y noble del 98% restante, quede ensombrecida y cuestionada ambientalmente.
No es justo pasar por alto la formidable labor humanizadora que multitud de personas célibes han llevado a cabo ayer y hoy. Suman actualmente 1.218.789 los sacerdotes, religiosos y religiosas que, olvidándose de sí mismos y sus propios intereses, dedican plenamente su vida a los demás, especialmente a los más pobres, excluidos y sufrientes. Ellos, con la colaboración también de muchos laicos, atienden en nuestro tiempo, en los cinco Continentes, según estadísticas del 2002, numerosas instituciones de beneficencia, entre ellas:
= 787 Leproserías; 8.695 Orfanatos; 13.933 Hogares de Ancianos y minusválidos; 10.640 Jardines de Infancia; 16.445 Ambulatorios y Dispensarios; 31.312 Centros de Educación o reeducación; 63.125 Escuelas Maternales; La atención al 35% de los enfermos de Sida, hoy existentes; 200.000 sacerdotes, religiosos y religiosas en los lugares más pobres de la Tierra.

POR EL PADRE: FRANCISCO GALENDE O.S.A

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