martes, 3 de febrero de 2009

ESPOSA PARA LA ETERNIDAD


Te he desposado conmigo para siempre
Te he desposado en justicia y en derecho,
Te he desposado en Amor y en compasión
Te he desposado conmigo en fidelidad.

Por Amor y con mi Amor te seduciré
te llevaré al desierto y hablaré a tu corazón
y ahora Esposa mía todo el que venga a mí
y oiga mis palabras y las ponga en práctica,
os voy a mostrar a quien es semejante:
Es semejante a aquel que, al edificar una casa,
cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca.
Al sobrevenir una inundación,
rompió el torrente contra aquella casa,
pero no pudo destruirla por estar bien edificada.

¿Quién podrá destruir o separar una vida
cimentada y edificada en el Amor de Cristo-Esposo?
¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?,
¿el hambre?, ¿la desnudez?,¿los peligros?, ¿la espada?
En todo salimos vencedores y triunfantes
gracias a Aquel que nos ha amado y elegido para sí.
Estoy segura que ni la muerte ni la vida
ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro
ni las potestades ni la altura ni la profundidad
ni otra criatura alguna podrá alejarnos o separarnos
del infinito Amor de Dios manifestado en
Cristo Jesús, Esposo y Señor nuestro.

¡Yo te amo Oh Jesús-Esposo!
Me brota del corazón un poema bello y
recito mis versos a ti Rey -Esposo,
Eres el más bello de los hombres
el Hombre-Dios que en mí derrama su gracia.


Hazme permanecer fiel a y en tu Amor
En el Corazón Inmaculado de María
hazme escuchar tu gracia y hacer todo lo que Tú me digas
Tu Amor sea siempre mi fortaleza, mi roca,
mi baluarte, la peña en que me ampare,
mi escudo y fuerza el cimiento
y el refugio de mi vida y vocación.